eae50426-5f4f-3907-a8d8-b3b2c323c06a
Mostrando entradas con la etiqueta ayudar a los demas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ayudar a los demas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de marzo de 2013

Lecciones de vida la historia de Liz

Liz y su hermano

Hace muchos años, había una niñita llamada Liz quien sufría de una extraña enfermedad. 
Su única oportunidad de recuperarse aparentemente era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla. 

El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana. Se lo vio dudar por solo un momento antes de tomar un gran suspiro y decir: "Si, lo haré, si eso salva a Liz". Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, sonriente viendo retornar el color a las mejillas de la niña. 

Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: "¿A qué hora empezaré a morirme?" Siendo solo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana. 

Y aun así se la daba. Da todo por quien ames.

Fuente: Lideratum


miércoles, 23 de enero de 2013

Metafora Una Carrera Emotiva


Hace algunos años, en las olimpiadas para personas con discapacidad de Seattle, también llamadas “Olimpiadas especiales”, nueve participantes, todos con deficiencia mental, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros lisos. 
A la señal, todos partieron, no exactamente disparados, pero con deseos de dar lo mejor de si, terminar la carrera y ganar el premio. Todos, excepto un muchacho, que tropezó en el piso, cayó y rodando comenzó a llorar. 
Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron: TODOS. Una de las muchachas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: “Listo, ahora vas a ganar”. 
Y todos, los nueve competidores entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada. El estadio entero se puso de pie y en ese momento no había un solo par de ojos secos. Los aplausos duraron largos minutos, las personas que estaban allí aquél día, repiten y repiten esa historia hasta hoy. 
Porque en el fondo, todos sabemos que lo que importa en esta vida, más que ganar, es ayudar a los demás para vencer, aunque ello signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo. Porque el verdadero sentido de esta vida no es que cada uno de nosotros gane en forma individual sino que: TODOS JUNTOS GANEMOS.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...